La implantación de medidas como los toques de queda o confinamientos empiezan a dejar sentir sus efectos, no solo en la cotidianeidad de la población, sino en la labor del transporte de mercancías.

Si bien el pasado 13 de octubre el ejecutivo de la Unión Europea acordara la necesidad de establecer un enfoque coordinado de las restricciones a la libre circulación, que incluyera la exención de cualquier medida de cuarentena sanitaria a determinadas categorías de personas, entre ellos los profesionales del transporte, la realidad se impone.

Cada día, nuevos Estados miembros establecen nuevas cargas burocráticas a las empresas transportistas para poder transitar por sus territorios. Tal fue el caso la semana pasada de Francia, Bélgica e Italia en relación a la circulación por sus áreas sometidas a toque de queda, o la restricción establecida esta semana en Alemania por el Gobierno regional de Baviera obligando a someter a pruebas covid, o el reciente toque de queda aprobado por el Gobierno griego exigiendo llevar una Declaración de desplazamiento para poder realizar la actividad del transporte.

A esta nueva ola de “exigencias burocráticas” por parte de los Estados miembros se ha sumado en el día de ayer el Gobierno portugués, que ha acordado establecer un confinamiento perimetral desde este viernes 30 hasta el próximo martes 3 de noviembre, exigiendo que los transportistas que quieran circular durante esas fechas lleven a bordo un Certificado de Desplazamiento.